El paso del candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba por Galicia ha sido, cuanto menos, contradictorio, en cuanto a las reacciones suscitadas. En Ourense, el baño de masas fue positivo (destacan las señoras que le gritaban "¡Guapo!" "¡Eres el mejor!" y demás elogios que hicieron que Rubalcaba comenzase su intervención con una especie de diálogo con ellas, que se adueñaron con sus voces de los primeros minutos, hasta que unos cuantos agradecimientos después, el candidato consiguió encaminar sus palabras hacia temas más "políticos"). pero en Lugo, cuyos ciudadanos se encontraban celebrando sus días grandes, las fiestas de San Froilán, el socialista (y, sobre todo, su compañero José Blanco) fueron recibidos en las casetas dónde se degustaba el pulpo (tradición froilanesa y gallega en cualquier domingo) entre abucheos, golpes en las mesas, protestas y comentarios como "ahora viene el campeón a fastidianos el pulpo", en referencia al caso de corrupción que ocupa estos días la atención de los medios.
¿Es que los lucenses están más concienciados por las noticias? ¿Por qué en Ourense la única referencia destacable a dicho caso fue hecha por el propio Rubalcaba cuando se dirigió a los padres de Blanco para asegurarles que su hijo era un hombre honrado que dedicaba su vida a trabajar por Galicia y España? Muy sencillo. A pesar de que las intervenciones en Ourense, no solo de Rubalcaba, sino también de Pachi Vázquez, José Blanco y la cabeza de lista en la provincia, Laura Seara, fuesen correctas y persuasivas, no olvidemos ante qué público se encontraban. Ellos dijeron lo que los ourensanos querían escuchar...o, al menos, una parte de los ourensanos. Quiénes estaban allí eran simpatizantes que se sintieron plenamente identificados al escuchar cosas como que Galicia, gobernada desde hace dos años y medio por el Partido Popular, era el campo de pruebas de lo que este partido quería hacer en España, y que lo que ha pasado con las cajas gallegas era una vergüenza. Ellos ya lo sentían, simplemente, lo escucharon en boca de los que tienen más poder para cambiar las cosas.
Pero... No estamos hablando de un público real electoralmente hablando. Estos eran los que ya estaban convencidos, simplemente fueron a prestar su apoyo a los candidatos ourensanos y al candidato a la Presidencia del Gobierno. Nadie va a un concierto si no le gusta el cantante.
En Lugo, sin embargo, fue otro cantar. Allí había de todo, simpatizantes, críticos, votantes de otras facciones políticas e indecisos. Poco se pudo convencer a los indecisos, poco pudieron contrarrestar los aplausos de los habituales votantes socialistas, porque la boca habla más fuerte que las palmas, las palabras son más reales, sobre todo si se habla de hechos. Y los lucenses hablaron.
No sé si era Pulpo Paul lo que comían los vecinos de la ciudad amurallada, pero no hace falta ser adivino para sentir la opinión de ese conglomerado de gente que no unía precisamente la misma opción política. A veces un baño de masas real hace más que una buena encuesta. Toca esperar a ver si los equipos de campaña interpretan la muestra y actúan en consecuencia.
No todo es de color rosa... Rojo, en este caso...
Fuente: La Región

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