Quedan unas horas para el inicio de campaña. ¿Se nota mucho? Pues la verdad es que no... Sí, a partir de las doce de la noche se podrá pedir el voto con esas palabras, pero esta campaña lleva mucho tiempo ya... Y ya hace varias semanas que los candidatos están haciendo apariciones públicas en pabellones y auditorios llenos de ciudadanos... Lo que viene siendo un mítin, pero sin utilizar esa palabra. La campaña continua empieza a ser una realidad.
Esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que por fin dejan de limitarse las acciones y propuestas a unas semanas antes de las elecciones y comienza a hacerse esa campaña continua, que debe ser un apoyo a un buen marketing de gobierno y a una oposición real, que aporte ideas, colabore y cuestione, apoye y critique, y no solamente esto último.
La parte mala es que si ya existe una creciente “impermeabilidad” a la información por parte de la ciudadanía (motivada principamente por una sobreexposición a distintos mensajes, políticos y no políticos), esta campaña regular puede acrecentarla todavía más, y que estas semanas sea más de lo mismo.
Es importante llevar a cabo acciones y proyectar mensajes que distingan ambas fases pero que apoyen todo lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Con el tiempo esta tendencia de no enfocar el marketing solo a esas semanas de campaña dura puede mejorar y cambiar el sistema comunicativo en política. Pero esto es solo el comienzo.
Ahora empieza todo.
Y un toque de humor... Lástima que no sea tan diferente de la realidad...

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